España: la crisis genera corrupción
Foto: SXC.hu
El otro día, uno de los conocidos expertos en
finanzas de España infirió: el siglo XXI ha generado en el país no solo
un gran número de parados, que se acerca a cinco millones, sino asimismo
crecimiento de la corrupción entre los directivos de diverso nivel.
Anualmente la policía tan solo registra (incapaz de detener a todos los
culpables) hasta ochocientos delitos de monta y arresta a unos dos mil
personas. Antes de que llegaran estos tiempos no fáciles, tales cifras
les parecían a los españoles lisa y llanamente irreales.
Sin
embargo, hoy día la prensa madrileña escribe que estos datos mejoran la
confianza de la población en los órganos del orden público más que en
los órganos judiciales. La reputación de políticos y dirigentes
sindicales cae a ojos vistas. Las cosas llegan al punto de que hoy el 93
% de la población esté segura de que la corrupción afecta ya las
instituciones públicas más importantes. Tal cosa no se ha observado
durante toda la crisis. No casualmente en un reciente artículo el
rotativo El País se podía leer que la nación “está invadida por la
corrupción”. Como es lógico, esto origina una polémica poco común, en
particular entre los científicos y periodistas. Al propio tiempo, en la
sociedad se difunden el engaño y la deshonestidad. He aquí lo que dice
sobre el particular el Fiscal General Eduardo Torres Dulce: La
corrupción es una especie de cáncer que afecta la importante parte de la
confianza en el sistema estatal. No obstante, a pesar de la situación
compleja en el país, no podemos culpar de ciertas infracciones a tal o
cual persona. Además, se debe, sin duda, comprobar la culpa de cualquier
persona sospechosa.
Por lo demás, alguno que otro
considera que tras la Operación Malaya, que en un pasado no lejano
redujo las proporciones de las estafas, sembrando entre la gente el
miedo de castigo, la corrupción no debe ir en aumento. Recuerdo mi
primera entrevista, que pedí, como corresponsal de la Radio y la TV, en
Madrid al entonces candidato a presidente del gobierno Felipe González.
Yo apenas comenzaba a trabajar y él se preparaba para ocupar el cargo
del jefe de gabinete. Él dijo, entre otras cosas: "Como político haré
todo lo posible para liberar al pueblo de lacras como el paro y la
corrupción".
Como es natural, estos problemas preocupan
también al actual presidente del gobierno Mariano Rajoy. Es cierto que
de la superación de la corrupción habla menos que de la lucha contra el
paro. Rajoy incluso agradeció a los dirigentes de Paraguay porque dan
trabajo a los españoles de toda edad que viven allí. Por supuesto que en
los últimos decenios España ha vivido no pocas dificultades, pero la
mayoría de los trabajadores no han conocido fenómenos de crisis tan
dilatados como hoy. Escándalos de corrupción si los había pero menos que
hoy. Recordemos, por ejemplo, el escándalo en el que estaba involucrado
uno de los ayudantes de Rajoy, que robó el dinero de la cuenta en
divisas del partido gobernante en Ginebra.
Así y todo,
en el país se recuerdan de vez en cuando los sonados escándalos de los
últimos años. Según afirma un grupo de científicos de la Universidad de
Tenerife, en 2006 ellos fueron víctimas de empleados concusionarios de
la municipalidad local. En diferentes años “se distinguían” por sus
récords los sobornadores de municipalidades de Andalucía, Valencia y
sobre todo de Murcia, donde fueron cogidos con las manos en la masa el
57 % de funcionarios de los órganos locales. La mayoría de ellos eran
miembros tanto del PP, gobernante hoy, como del Socialista.
De
suerte que, pese a una aguda crisis, la situación se repite. Los
españoles han de resolver con urgencia una tarea más sin lo que la
salida de la grave crisis será muy difícil.
vs/as
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