Tras de la indignación generada por el bombardeo norteamericano a una base aérea del ejército sirio llega la reflexión ante un componente de este ataque que no ha escapado a los ojos atentos de los analistas: los daños causados por lo que parecía ser un bombardeo de saturación han sido mínimos, habiendo dañado sólo un depósito, un edificio de entrenamiento, una estación de radar y seis aviones MiG-23 que estaban siendo reparados. ¿Habían despegado los que estaban intactos para evitar el ataque? Podría ser así, dado que parece ser que el Pentágono avisó a Rusia del operativo con una antelación -según las fuentes- de entre una y cuatro horas, lo que hubiera permitido evacuar la base.
La siempre lamentable pérdida de vidas humanas también ha sido mínima (cuatro en total, además de seis heridos). La comunicación con Rusia dejó clara la voluntad de evitar daños a las fuerzas rusas que cooperan con el ejército regular sirio.
Ahora bien, Putin hubiera podido oponer a los misiles norteamericanos sus interceptores S-300 y S-400, que hubieran destruido o desviado la mayor parte de aquellos. No ha jugado esta carta, que se ha demostrado “a posteriori” innecesaria dado que … 36 misiles Tomahawk “desaparecieron” por el camino, perdiéndose en territorio desértico. Como si hubiera existido una clara voluntad de que el ataque provocase, en shakesperiana expresión, “mucho ruido y pocas nueces”.
Ante esta extraña circunstancia cabe pensar en que, o bien Trump meramente ha querido sacar músculo ante sus aliados, demostrandoles que está dispuesto a hacer uso de la fuerza, pero cuidando que ésta no resultase excesiva, o bien los artilleros de la flota USA han jugado al despiste, saboteando una acción militar que podría conducir a una peligrosa escalada bélica.
Las declaraciones de Donald Trump via Twitter, justificando la baja efectividad del ataque con argumentos cuando menos peregrinos vendría a reforzar la idea de que no se buscaba destruir un aeródromo que horas después del bombardeo volvía a estar operativo, El Secretario de Estado de E.E.U.U., Rex Tillerson -quien realizará una visita a Moscú, que no ha sido cancelada pese a la crisis diplomática creada, los dias 11 y 12- ha reforzado este argumento al señalar que las pistas de la base de Shayrat no estaban entre los objetivos designados.
Lo sucedido tiene visos de ser una representación de cara a convencer a la oposición interna y a las exigencias de fuerza de Gran Bretaña, Francia y Alemania, países que aspiran a quedarse con una buena porción de la tarta siria en forma de petróleo y gas si Bashar al Assad es desalojado del poder y logran instalar a los “rebeldes” en Damasco como gobierno títere, el plan original del que Trump se había desmarcado hasta el momento de ordenar el bombardeo sobre Shayrat.
Las tragicómicas justificaciones de Trump y Tillerson respecto a por qué la base aérea siria se dejó prácticamente intacta tienen su contrapartida en las igualmente risibles que ofreció el miembro de la Academia rusa de Ciencias Militares, Serguéi Sudakov: “La pregunta más importante que se plantea todo el mundo es: ¿por qué los sistemas de defensa antiaérea rusos no derribaron todos estos misiles? (…) Pues, si hubiéramos empezado a derribarlos, no nos habríamos despertado esta mañana. Porque hoy podría haber sucedido un conflicto nuclear, sería un enfrentamiento entre dos potencias nucleares en el territorio de un tercero”. En otras palabras: dejamos que abofeteen a nuestro socio siempre que a nosotros no nos llegue ninguna bofetada, con lo cual la pelea no se generaliza. No es el modo más gallardo de proteger a un aliado.
Tanto malabarismo por parte de una y otra potencia nos hace pensar que Rusia ha permitido a Trump hacerse el duro ante el “stablishment” militarista de Washington bajo el supuesto de que no habría mucho más que unos aparatosos fuegos de artificio que no supondrían un giro radical en el equilibrio de fuerzas existente en la zona. Esta hipótesis se vería confirmada si no hay nuevas acciones militares directas de E.E.U.U. en el escenario sirio, y la supuesta postura de fuerza se limita a sanciones más simbólicas que otra cosa. Es también la posibilidad más deseable, dado que nuevos ataques subirían peligrosamente la tensión entre Rusia y E.E.U.U.
Confiemos en que todo haya sido pactado, la situación se vaya enfriando y este blog pueda dedicarse a otros temas.
Fuente:http://astillasderealidad.blogspot.com.ar/2017/04/el-bombardeo-norteamericano-sobre-la.html