sábado, 8 de abril de 2017

La intervención de los EEUU en Siria huele a Iraq, o a Libia, huele a gran mentira, huele a CIA

La intervención de los EEUU en Siria huele a Iraq, o a Libia, huele a gran mentira, huele a CIA

El supuesto ataque con armas químicas del ejército sirio, recibe la respuesta de un cobarde bombardeo Yanqui. Lo hizo en la madrugada de este viernes, cuando su Marina lanzó 59 misiles de crucero Tomahawk, cada uno con una carga explosiva de 500 kilos, (cerca de 30 toneladas), sobre la base aérea de al-Shayrat, situada en las afueras de la ciudad de Homs. 59 misiles lanzados desde los destructores Ross y Porter, que tienen su base en Rota, en la provincia de Cádiz (ESPAÑA). Un ataque sin previa declaración de guerra sobre un estado soberano.
A mí todo esto me huele a Iraq, a gran mentira, me huele a CIA.
En Iraq según Occidente y la OTAN había armas químicas. Sadam Husein, fue ejecutado después de una guerra relámpago brutal que destruyó el estado Iraquí, después se demostró que era mentira, que esas armas no existían, pero no pasó nada, Iraq está ya está destruido y sin estado, por lo que también sin soberanía y ahora el Estado Islámico controla gran parte del territorio, mientras el pueblo iraquí vive en una eterna guerra y torturado por los terroristas del EI.
En Libia decían que Gadafi había ordenado el bombardeo de masivas manifestaciones con cazas armados con misiles, que sus soldados eran mercenarios que tomaban “viagra” para violar mujeres como arma de guerra, eso sí, todas estas informaciones no estaban fundadas en ni una sola imagen que lo corrobore y nada de lo denunciado pudo ser demostrado después. Finalmente Gadafi fue asesinado, ahora Libia es otro país destruido y sin estado en manos del Estado Islámico y las distintas facciones de los señores de la guerra que exterminan a su propio pueblo.
El caso de Siria se parece demasiado al de Iraq o Libia, los medios de comunicación dan las mismas noticias y proporcionan las mismas pruebas irrefutables que hoy damos por verdades porque salen en los medios.
No voy a defender a sátrapas y dictadores. Y Gadafi, Sadam Husein y Bashar al-Ásad lo son sin duda, ¿pero desde cuando la OTAN y Occidente se dedican a sacar dictadores del mundo?, en todo caso los ponen, los apoyan, los financian, siempre y cuando estos países entreguen su soberanía nacional y estos dictadores se pongan al servicio de sus intereses.
Dictadores como Franco, Trujillo, Somoza, Pinochet y muchos otros así como las más brutales monarquías, han sido amigos y aliados de los EEUU.
Arabia Saudí es una de las más brutales dictaduras que han existido en el mundo. Financia al terrorismo del Estado Islámico y está llevando a cabo una guerra genocida contra el Yemen, pero es amigo y aliado de Occidente porque controla el precio del petróleo y les sirve de perro de guerra en la zona.
Marruecos mantiene una ilegal ocupación militar del Sahara Occidental, tortura al pueblo saharaui y a su propio pueblo, es caldo de cultivo de terroristas, pero es amigo de Occidente y de los intereses de la oligarquía en esa zona geoestratégica.
Pero los EEUU siempre han hecho lo mismo, atentados de falsa bandera les han servido como coartada para provocar guerras. La mayoría guerras para expoliar recursos energéticos y colocar gobiernos y dictaduras afines controlados por la CIA.
Ya en la guerra hispano estadounidense en Cuba un atentado de falsa bandera les sirvió como disculpa para entrar en la guerra de independencia hispano cubana y hacerse con el control de Cuba.
El hundimiento del acorazado USS Maine en el puerto de la Habana, en 1898, fue en su momento achacado falsamente a España para poder intervenir. Los propios EEUU llevaron a cabo un atentado de falsa bandera para poder intervenir en Cuba sin importarles que para ello tuviesen que asesinar a su propia gente.
Ni los EEUU ni la OTAN se dedican a exportar democracia, ni mucho menos a derribar dictadores, simplemente defienden sus intereses y asesinan o destruyen a los pueblos que no se arrodillan lo suficiente y les entregan la llave de sus economías. La función de estas guerras por recursos energéticos y zonas geoestratégicas no es salvar a pueblos de gobiernos tiranos, sino destruir estados para colocar gobiernos títeres y dictadores “amigos”.

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