jueves, 22 de noviembre de 2012

Batres, Ebrard, y el valor en política

Batres, Ebrard, y el valor en política
Pablo Hiriart
 
El valor en política sí importa. Por falta de valor el PRD está hoy contra las cuerdas, a merced de Morena. Por el contrario, López Obrador y Martí Batres cosechan los frutos del actuar pusilánime del PRD y sus figuras destacadas.
Batres tuvo el valor de confrontarse con su jefe por algo que él consideró impropio.
El entonces secretario de Desarrollo Social del GDF criticó rudamente a Marcelo Ebrard por haber estrechado (en el cuarto o quinto año de gobierno) la mano de Felipe Calderón.
El desplante de Batres era motivo suficiente para despedirlo de inmediato, pero Ebrard no tuvo la determinación suficiente para quitarlo del cargo.
Para Ebrard fue más importante el cálculo del costo que le implicaría quitar a un lopezobradorista de su equipo de trabajo, que el decoro de poner a su secretario en el lugar que ameritaba: la calle.
Ebrard tuvo en su gabinete a alguien que no lo respetaba ni estaba de acuerdo con su línea política.
Y sin embargo a él, a Martí Batres, Ebrard le confió el manejo de 20 mil millones de pesos en programas sociales.
Batres no trabajaba para su jefe formal, sino para López Obrador y para su proyecto personal, que era y es el de AMLO.
Por eso ahora Marcelo Ebrard tiene a Martí como el dirigente de Morena, que se va a nutrir de las bases naturales del PRD, que le va a disputar el predominio en la capital al partido de Ebrard, y luego jugará en su contra en la elección del candidato presidencial de la izquierda.
Marcelo Ebrard aspira a ser presidente del PRD, el partido que será diezmado por el de Martí Batres, cuya ascendencia en la capital estriba en haber manejado esa suma colosal de dinero en programas sociales durante la administración de Ebrard.
El momento clave en la carrera de Ebrard se dio ahí: cuando debió correr a Batres de la Secretaría de Desarrollo Social. Titubeó, vaciló, y no lo hizo.
Pero Marcelo Ebrard no estuvo solo en la saga de temores que inflaron a lo que hoy se perfila como un partido político fuerte, quizá hegemónico en la izquierda, Morena.
A la dirigencia nacional del PRD le faltó valor político para expulsar a López Obrador cuando éste hizo campaña en su contra.
No se trataba de una purga ni de cacería de brujas, sino simplemente de quitar a un militante del PRD, muy popular, que hacía campaña abierta en contra del PRD.
Para “evitar problemas”, la dirigencia perredista le permitió a López Obrador trabajar para otro partido, y luego para seguir evitando problemas el PRD lo hizo su candidato presidencial.
Ahora, con millones de seguidores, López Obrador hace a un lado al PRD y crea un nuevo partido encabezado por Martí Batres.

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